09 marzo, 2014

Exquisitos y tan dolorosos recuerdos

La sombra de los recuerdos perturba la mente ¿cómo es que algo que te hizo bien ahora te hace mal?, quizás sea por la ausencia de lo confortable, el saber que posiblemente ya no habrá más de eso que alegraba el despertar por las mañanas, traía una dulce nostalgia de lo ocurrido por los atardeceres y calmaba el sueño por las noches porque esos que ahora son sólo recuerdos daban el presentimiento de que las cosas estaban bien.

Ahora simplemente esos momentos se van difuminando en el silencio como el humo de un cigarro en absoluta oscuridad de una noche sin luna, se dispersan como el humo, ni rumbo ni dirección tienen, desaparecen sin dejar rastro alguno para poder recuperarlos.
Sólo queda el olor, esa esencia que nos hace saber que lo vivido era real, al igual que el daño provocado al recordar y predecir que no se dará más. Con esto finalmente abrimos paso a la nostalgia y a ese raro sentimiento de extrañar el pasado, lo ya vivido y perdido.

Y asi vamos muchos, con la piel impregnada del dolor, marcada por heridas a piel viva que arden ante el peligro, limitandonos con las personas por miedo a sentirnos cómodos para después admirar desde un buen lugar el como somos desplazados por alguien mejor, evitando abrir puertas de nuestra persona a desconocidos por el temor de que la confianza dada sea como si dieramos la pistola con la que nos harán daño tarde o temprano.

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