Suizo nacido en Ginebra el 8 de mayo de 1828, fue un hombre de negocios, un activista humanista y un filántropo.
Desde niño fue influenciado por sus padres a practicar el humanismo, su padre ayudaba a huérfanos y a presos recién liberados mientras que su madre ayudaba a pobres y a enfermos. Esto motivo a Dunant a los 19 años fundar, junto con unos amigos «La asociación del Jueves» que era un grupo juvenil dedicado a leer la biblia calvinista, ayudar a pobres, trabajar socialmente y a visitar prisiones.
En 1856 creó un negocio para las colonias extranjeras, tiempo después recibió la empresa de «Compañía financiera e industrial
de los Molinos de Mons-Djémila» en tierras de Argelia las cuales ocupaban los franceses pero, debido a desacuerdos con ellos decidió apelar directamente con Napoleón III. Escribió un libro sobre él con la intención de presentarselo asi que viajó a Solferino, Italia donde se encontraban los cuarteles de Napoleón III.
Dunant llegó a Solferino el 24 de junio de 1859, cuando los ejércitos austriaco y franco-piamontés se encontraban en la Guerra de Solferino. Austriacos y franceses yacían en los campos de guerra heridos, agonizantes y muertos, Dunant tuvo la iniciativa de organizar a los pueblos para que auxiliaran a las personas heridas sin hacer distinción alguna de bando bajo el lema Tutti fratelli cuyo significado es "todos somos hermanos", reclutó principalmente a mujeres y a jóvenes para ayudar. El mismo Dunant se encargó de comprar los materiales que hacian falta y a levantar campañas para auxiliar, cabe mencionar que él, fue quien inventó el botiquín de primeros auxilios.
Al regresar a Italia, Dunant comenzó a escribir «Recuerdos de Solferino», en el cual relata sus anécdotas como socorrista en la batalla de Solferino. Impulsado a crear una organización neutral para auxiliar a caídos del ejército empezó a difundir su libro a gobiernos y a coroneles.
Fue el 17 de febrero de 1863 cuando se hizo oficial la fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja, lo que en 1901 trajo de consecuencia que recibiera el primer Premio Nobel de la Paz bajo la felicitación:
«No hay hombre alguno que merezca más este honor, pues fue usted, hace cuarenta años, quien puso en marcha la organización internacional para el socorro de los
heridos en el campo de batalla.
Sin usted, la Cruz Roja, el supremo logro humanitario del siglo XIX
probablemente nunca se hubiera
obtenido».
Hoy se conoce a la Cruz Roja como una organización que se sostiene económicamente con donaciones, tiene sólo fines humanitarios y está compuesta por héroes voluntarios, que no hacen distinción alguna con las personas a la hora de ayudar y están presentes en momentos que requieren auxilio.
Sin duda alguna, Jean Henry Dunant no fue, si no que es una inspiración y ejemplo de activista humanitario para muchas personas que hoy en día su ideología sigue presente.
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