09 abril, 2014

Cállate corazón


Tais-toi Mon Coeur/Cállate corazón
Dionysos  y Olivia Ruiz

Mi antiguo corazón era imperfecto.
Era uno de esos viejos, impuntuales y aparatosos corazones hechos de madera... 
aunque de buena madera, cálida, de raíces y ramas, de bosque y agua,
de ganas de querer crecer con ella.
Pero creo que llegó la hora de tirarlo a la basura,
porque hoy, renuncio, renuncio a la pasión y al amor.

Y es que en ella conocí al amor por primera vez.
En sus preciosos y grandes ojos oscuros me deslumbré,
me disolví, me perdí en su sonrisa.
Traté de acercarme, con cuidado,
con el temor de decepcionarla con alguno de mis frecuentes errores.
Y entonces ocurrió que un mal día abrí mi corazón frente a ella, 
por el adolorido por el miedo a perderla, le confesé mi temor, 
y aún no recuperado de la fragilidad de mis estúpidas fantasías, 
ella me dijo: "no te reconozco".

Me abrigué de neblinas, entre cuervos y sombras, 
entre antigüos recuerdos que de alguna manera enterré.
Pero no podía estar entre las sombras para siempre.
Como aprendíz de relojero, decidí fabricarme yo mismo un corazón de piedra, 
uno de esos que los hombres adultos y exitosos usan. 
Me sentí orgulloso de él, fue un gran logro, un verdadero triunfo.

Y armado de mi nueva coraza de piedra, viajé a verla.
Pero al estar frente a ella, sentí cómo mi corazón se trizó.
No soportó su belleza ni lo especial y única que es para mí, 
ni su dulzura, ni las ganas que tengo de abrazarla y besarla de nuevo.
Ella, al notarme algo nervioso, pensó que no la quería. 
Y con sus grandes y hermosos ojos oscuros ella,
ella me disparó de nuevo directo en el pecho un: "no te reconozco"
Mi corazón...
Mi corazón se acelera cuando ella se acerca a él.
Mi corazón es imperfecto.
Así que mejor cállate, corazón.

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